Algunas veces
los observares
se conjugan
y palpitan bajo
un mismo derrame
de día soleado...
A veces los asientos del centro
son ocupados repititivamente
por fantasmas cansados
de tanto volar entre el calor...
Sucede que a veces las moscas
finalizan su vida
no por suicidio
sino que por el aboroto de la multitud sofocada...
Un instante,
y repentinamente
nos cruzamos
con el calor en la piel
zapatos sin ropas
y ardor
no sólo por la combustión de vida "Patagona"
Calor libre, calor feliz
regalado por el azul libertino
posado en las cadenas de árboles
proveyendo el regalo divino
de la vida
de la savia de verdad
en el sur
donde todos nos quedamos y sólo algunos pasan...
Nota: Aunque me estés odiando, sabes que amo este lugar :)