Estabas atrapado por mi coquetería
y yo observaba la tele reflejada en mis dedos
acariciando el borde de tu cuerpo
y tu impregnándote de mí
pensé malvadamente: Caíste¡¡
porque estabas ahí
entregado
nada de capas
ahi tal cual
con los brazos atados a mí
indefenso
sin herramientas
para contrarrestar lo que te provoco.
Cuál oso? cuál ogro?
como un canario
que se atrapa de un zarpaso
la tentación latente,
más me contuve
no me apetece toda la carne de ave
sólo un poco,
probar,
degustar...