jueves, 25 de septiembre de 2008

Un reflejo, una caricia...


Me desconcentro gracias al ruido

de llaves

ocurrido en el día y hora inesperada,

interviene en mi almuerzo

Con su cara de "puteada"

Duerme sus quince minutos reponedores

en mi lugar

Y por último vocifera su ira contenida

impidiendo MI DESCANSO

como tratando de sacudirme la calma

y sólo logra una ruido de carcajada empática.

Hay momento o días (como sea)

en que me colmo de una potente energía

la que suelo transferir

y nunca anular

y este día ocurre así

Conjunto perfecto

de sonidos exquisitos

escapándose por el audífono gigante

El sol colándose groseramente por mis encandilantes ventanas

Tal vez hay un momento

en que comprendo

por qué el vecino no se siente tan feliz

es que acaparé toda la energía de este lugar

con los brazos amplíos y extendidos

se convierte en mi alimento.

Me produce la sensación de felicidad absurda acompañada con lágrimas

si esto continúa me borro

y no vuelvo...

lo juro...

Pero bajo mi alegría

un ser como yo

deambula como si fuera cualquier día

desciende del paraiso como si caminara por calle bilbao

Haber si comprendo un poco:

Esto puede ocurrir diariamente

depende de mí y el techo del mundo

si desea abrirse para generar mi proceso verde.

Esta Bien¡¡¡¡ no me niego más

tengo que descender también

y acompañar a mi cuerpo,

es como cuando se sueña semidormida

y el golpe te saca de la sensación aletargada...

¡Hice fotosíntesis!