La sensación de maldad aprentando mi boca me despertó de golpe para dar paso a un vómito con olor a chocolate y jugo de manzanas, me incorporé temblando, descompuesta, me pesaba algo que no me pertenecía. Baje la escalera luego de maldecir el sonido del computador avisando que hay un desocupado que desea aburrirte, mi rostro mil veces en el espejo, mi abdomen, mis ojos, mis abdomen, mis ojos y esta maldita alergía a la vida que corrompe mis vías nasales. Un cigarro para calmar mi destemplada respiración, las náuseas que suben hasta mi cerebro y el abdomen que insiste en vaciarce por todos los orificios... finalmente estallo, como un animal descontrolado y me lamento por la mísera vida que me fue entregada, repito en mi cerebro infinitas veces el por qué de mi lamento, pero de nada sirve, sufro desde el fondo de mi alma, a la mexicana, ¿por qué todo está tan mal?. Una calma y el reencuentro con el espejo anula un poco más mi cordura. ¿Y dón mierda está lechuguita cuando necesito que me quiera? Pero no hay una sonrisa esperando mi pregunta... quiero a mi gavilán pollero¡¡¡¡ pero nada. Luego un intento por calmar los temblores me lleva a la cama nuevamente y el placer me invade, duermo, descanso como si no fuera parte de este mundo absurdo, duermo extensamente, eternamente...
Qué cada vez que llega ese momento en que mi cuerpo me avisa, ¡Eres fértil! ¡Eres fértil! me convierta en esta idiota que no controla ni su esfinter¡??¡¡ Maldito óvulo¡¡¡ ¿por qué tiene que manifestarse en cuerpo y alma? no solo arruina mi ropa interior sino que también tiene que adueñarse de mis actos, mis ideas y llantos...